La gestación subrogada supone que una tercera persona, la gestante, intervenga en el proceso reproductivo. Esto permite que aquellas personas que no pueden tener descendencia de otra manera sean padres. Sin embargo, hay que considerar la posibilidad de que surjan problemas. Entre ellos encontramos aquellos derivados del mal comportamiento o actuación de la gestante.
A continuación tienes un índice con todos los puntos que vamos a tratar en este artículo.
Los conflictos más comunes en relación con la gestante son:
Cuando una gestante adopta una conducta inapropiada antes, durante y al final del proceso, el personal del centro a cargo del caso debe tomar medidas, ya sea hablar con la gestante, comunicárselo a los padres de intención o dejarlo en manos de otro especialista.
Las gestantes son mujeres que se ofrecen de forma voluntaria para gestar al hijo de otra persona o pareja. Ante todo, su comportamiento se basa en el altruismo, en el deseo de ayudar a que otros hagan realidad su sueño de ser padres.
En este enlace puedes descubrir otros motivos que llevan a una mujer a tomar esta decisión: Motivaciones para ser gestante subrogada.
Sin embargo, puede ocurrir que la gestante incumpla con las condiciones establecidas en el contrato y decida actuar de forma indebida. Un ejemplo prototípico es el de una gestante que, en mitad del embarazo o tras dar a luz, decide reclamar la maternidad del bebé.
En Estados Unidos, por ejemplo, algunas jurisdicciones obligan a que cada una de las partes cuente con un asesor legal distinto para que el contrato pueda ser considerado válido y aplicable. Las partes deben actuar con transparencia y de buena fe.
Pero no solamente pueden surgir conflictos relacionados con la filiación del bebé. Otras complicaciones derivadas de una mala conducta por parte de la gestante pueden ser:
En casos como estos, el especialista puede verse en una situación muy difícil en la que deberá decidir si se lo comunica o no a los padres de intención. Primero, lo correcto sería pedirle a la gestante que ella misma se lo haga saber a los padres; de lo contrario, deberá ser él mismo quien tome medidas. La salud del bebé está por encima del resto de intereses.
Los padres de intención deben valorar muy bien y contemplar todas las opciones antes de elegir a la mujer que será finalmente su gestante, incluso en aquellos casos en los que tienen la oportunidad de elegir a una mujer de la familia o amiga cercana.
Hay una serie de factores que deben tenerse en cuenta durante el proceso de selección de la gestante, tales como:
Conocer el punto de vista de la gestante sobre vida familiar, paternidad y salud, entre otros aspectos, os ayudará a tomar una decisión final bien fundamentada y acorde a lo que esperáis del proceso. El modus operandi de la agencia o clínica es también vital en este sentido.
Debéis tener en cuenta que va a ser la mujer que cuide de vuestro bebé durante los 9 meses de embarazo, por lo que debe ser alguien cuya visión del embarazo sea compatible con la vuestra, como si fuera la madre de intención. Se trata de encontrar a alguien en quien poder confiar al 100%. En este artículo podéis ampliar información sobre cómo elegir a la gestante: Elección de la gestante.
Por todo ello, lo ideal sería que en el contrato se dejaran claros todos los derechos y obligaciones de cada una de las partes, sobre todo en materia de filiación. Asimismo, el contrato de gestación subrogada debe contemplar todos los posibles conflictos que podrían surgir. Podéis informaros sobre los distintos problemas que pueden surgir durante un proceso de gestación subrogada aquí: Posibles problemas en gestación subrogada.
Para evitar cualquier problema es importante dejar por escrito, en el contrato, todos los derechos y deberes de los padres de intención y de la gestante. Se debe hablar sobre aspectos controvertidos como la postura ante el aborto en caso de malformaciones fetales o qué hacer en caso de que los futuros padres se separen. Pueden considerarse poco importantes en el momento, pero contemplarlo en el contrato puede evitar quebraderos posteriores de cabeza.
Por otro lado, los futuros padres deberían conocer en persona a la gestante y hablar con ella sobre su visión de la vida, la familia, hábitos alimenticios, etc. Todo esto puede ayudar a descartar candidatas que no se ajusten a la visión de los padres intencionales y a elegir a la mujer adecuada.
Dependerá del país en el que se lleve a cabo el tratamiento. En Rusia, por ejemplo, la gestante puede decidir quedarse con el bebé. De hecho, después de dar a luz existe un tiempo establecido por ley para que pueda pensarlo bien antes de transferir los derechos de paternidad a los padres de intención. Sin embargo, en Ucrania esto no es así. En este país la ley establece que la gestante no tiene ningún derecho ni obligación sobre el bebé y, por tanto, no puede quedárselo.
Así pues, dependerá de la legislación de cada país. Asimismo, en caso de ser necesaria la intervención de un juez, se tendrá en cuenta lo establecido en el contrato siempre y cuando no vaya en contra de lo que dicta la ley y se respete el interés superior del menor.
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