Conflicto de intereses en gestación subrogada

Por Equipo de Babygest
Actualizado el 24/06/2016

Cuando es necesario recurrir a la reproducción asistida, es posible que la mujer no pueda hacer uso de sus propios gametos, gestar al futuro bebé o ambos. En estos casos, la gestación subrogada con óvulos de donante podría ser la combinación idónea.

En situaciones como esta, el camino hacia la paternidad se hace más complejo y, por consiguiente, más vulnerable. Esta dificultad añadida requiere un mayor control del proceso, puesto que ahora serán varias las partes implicadas:

  • Padres intencionales
  • Gestante
  • Donante de óvulos (si fuera necesaria)
  • Personal de la agencia y/o clínica de reproducción asistida
  • Abogados y asesores legales

Como en todo tratamiento médico, se esperan ciertas conductas éticas por parte de todos; sin embargo, es posible que el comportamiento de alguna de las partes termine no siendo el esperado y sea entonces cuando surja un conflicto de intereses.

Si el personal del centro detecta un comportamiento indebido, deberá sopesar si comunicarlo a la parte afectada o no. Cuando se considera que de ello podrían derivarse consecuencias irreversibles, está permitido revelar información importante o referir al paciente a otro especialista.

Intereses de donantes y padres de intención

Imaginemos que los padres necesitan también una donante de óvulos y que ésta incumpliera una de las condiciones básicas recogidas en el consentimiento informado: renunciar a cualquier derecho de filiación sobre el bebé. ¿Cómo debería actuar el responsable de la agencia en dicha situación?

Este problema y otras posibles situaciones en las que una decisión inesperada de la donante entra en conflicto con lo acordado con los padres de intención puede poner al responsable del centro en una situación muy complicada si tiene a su cargo tanto a los padres como a la donante.

Continuando con el ejemplo anterior, el especialista se enfrentaría a dos de sus obligaciones básicas:

  • Por un lado, obtener el consentimiento informado de la donante.
  • Por otro, respetar el derecho a mantener la privacidad de los pacientes.

Se trata de un conflicto de intereses en el que lo cierto es que se espera que el compromiso del especialista con ambas partes sea equitativo. Por ello, si una donante le confesara su intención de pedir la paternidad del futuro niño, el especialista se encontraría ante las dos obligaciones mencionadas anteriormente, ya que la donante es también su paciente.

Si no existe ninguna condición establecida previamente por contrato mediante la cual el especialista debe respetar la confidencialidad de la donante, tiene derecho a pedir a la donante que cambie de opinión y, si esto no funcionase, el especialista podría plantearse decírselo a los padres a fin de evitar que esto pueda afectar al bebé.

Otra vía por la que puede optarse es dejar el caso en manos de otro especialista, siempre y cuando lo anuncie con la suficiente antelación como para que ningún paciente se quede desatendido durante un determinado periodo de tiempo. Nada le obliga a ser partícipe de un acto inmoral o un delito.

¿Y si la salud del futuro bebé está en juego?

Los profesionales de la agencia deben conocer cuál es la motivación y las razones por las que la donante o la gestante ha accedido a participar en el programa. Así que, en general, se espera de ellos que estén capacitados para detectar cualquier tergiversación u ocultación de la verdad.

Con todo y con eso, podría suceder que una candidata fuera aceptada como donante o gestante aun habiendo ocultado o directamente mentido acerca de su estado de salud o historial de enfermedades. Si el especialista se percata de ello a mitad del proceso, ¿qué medida debe tomar?

A continuación se enumeran los aspectos sobre los que una donante o gestante podría mentir o tergiversar la verdad:

  • Historial familiar de enfermedades hereditarias
  • Enfermedades mentales previas
  • Consumo reciente de sustancias tóxicas (drogas o alcohol)

Mentir acerca de alguno de estos aspectos puede tener consecuencias irreversibles no solo para los padres de intención, sino para la salud del bebé. Por ello, si el personal de la agencia detecta conductas de este tipo en la donante o gestante, deberá proceder inmediatamente a su descalificación del programa.

En caso de que la gestante incumpliese alguna de las condiciones del contrato, tales como consumir drogas o alcohol durante el embarazo, se plantean varios dilemas:

  • ¿Qué medidas se deberían tomar?
  • ¿Incumpliría el especialista su obligación de respetar la privacidad de la gestante si se lo comunicase a los padres?
  • ¿Estaría el bienestar del futuro bebé por encima de todo lo demás?

Según el Comité de Ética de la ASRM (American Society for Reproductive Medicine), cuando una gestante exhibe una conducta indebida, el responsable de la agencia debe, primero, pedirle que sea ella misma quien se lo comunique a los padres y, si se niega, deberá ser él quien inicie los trámites pertinentes para que los padres intencionales sean informados.

Fraude o abuso económico en gestación subrogada

El hecho de que tanto donantes de óvulos como gestantes puedan ser recompensadas económicamente por los padres de intención convierte este proceso reproductivo en una actividad económica lícita. Además, la agencia y otras partes implicadas también reciben una remuneración por los servicios ofrecidos.

La cantidad que cada una de las partes debe abonar o recibir se debe prefijar en el contrato de gestación subrogada, de forma que nadie pueda solicitar una variación de la misma más adelante. Sin embargo, es posible que de ello se derive un comportamiento indebido en caso de intento de fraude, estafa o apropiación.

Un ejemplo de mala conducta por parte de la agencia cuando se trata de lidiar con la parte económica del proceso sería un intento de evasión de la justicia o fraude económico una vez los pacientes han abonado la cantidad solicitada por iniciar el proceso.

En este sentido, los padres de intención deben tener especial cuidado cuando eligen trabajar con una agencia de gestación subrogada u otra. Obtener ayuda legal a lo largo de todo el proceso es esencial para evitar esto.

También es obligación del especialista responsable de cada paciente el obtener toda la información posible acerca de las tasas que establece la agencia a cada una de las partes. De esta manera, si se diese cuenta de la existencia de algún abuso o explotación, podría tomar cartas en el asunto.

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