Síndrome antifosfolípido: causas, síntomas y diagnóstico

Por (embrióloga) y (embrióloga).
Actualizado el 19/01/2021

El síndrome antifosfolípido (SAFL) es una enfermedad autoinmune que afecta en la coagulación sanguínea. Esto puede generar complicaciones durante el embarazo, pero también en la salud de cualquier persona.

La causa del SAFL es la producción de anticuerpos (anticuerpos antifosfolípidos, aFL) que actúan contra los fosfolípidos que se encuentran en las membranas de las células sanguíneas, provocando un estado de hipercoagulación.

Esta situación de hipercoagulación puede llevar a la trombosis o a la formación de coágulos en venas y/o arterias. Sin embargo, no es el único síntoma característico del SAFL.

¿Qué es el síndrome antifosfolípido?

El síndrome antifosfolípido (SAFL), también conocido como Síndrome de Hughes, es una patología del sistema inmune caracterizado por la presencia de hipercoagulabilidad. Este síndrome está causado por la creación anticuerpos de manera incorrecta, lo que hace a la sangre más propensa a coagulación.

El síndrome antifosfolípido puede aparecer a cualquier edad y tiene baja incidencia en la población general. Su frecuencia es de 40 casos por cada 100.000 habitantes, aunque la mayor parte de estos casos son mujeres.

Tipos

Los fosfolípidos son necesarios para el adecuado funcionamiento del sistema sanguíneo y los mecanismos de coagulación. Cuando hay anticuerpos que atacan a estos fosfolípidos se altera la función de coagulación sanguínea.

Principalmente, existen dos tipos de SAFL:

SAFL primario
aparece de forma aislada, es decir, en ausencia de otras patologías inmunitarias. Sin embargo, con el paso del tiempo, la mayoría de los pacientes con SAFL primario desarrollan lupus. Un factor de riesgo para este tipo de síndrome es el marcador genético HLA-DR7.
SAFL secundario
cuando el síndrome se asocia a otras patologías como el lupus u otros trastornos inmunitarios. Los marcadores genéticos HLA-B8, HLA-DR2 y HLA-DR3 son algunos de los factores de riesgo para desarrollar SAFL secundario.

En cualquier caso, el SAFL es una enfermedad multisistémica, es decir, afecta a varias partes y órganos del cuerpo e incluso provoca una trombosis generalizada. En estos casos, el término que se emplea es el de Síndrome Antifosfolípido Catastrófico, lo que es realmente peligroso para la vida del paciente.

Síntomas

Uno de los principales signos de SAFL son las trombosis en las arterias o venas del organismo. Sin embargo, no es el único síntoma que asocia con esta enfermedad.

A continuación, se enumeran algunas manifestaciones clínicas adicionales del Síndrome antifosfolípido:

  • Coágulos sanguíneos en las piernas.
  • Abortos recurrentes de forma espontánea.
  • Accidente cerebrovascular.
  • Accidente isquémico transitorio.
  • Erupción.

También son habituales los síntomas relacionados con el sistema neurológico. Es el caso de los dolores de cabeza crónicos, migrañas y convulsiones. Además, si existe un sangrado inexplicable de la nariz o las encías y/o menstruaciones abundantes, sería conveniente visitar a un médico.

Causas del SAF

El motivo concreto por el que se produce el Síndrome Antifosfolípido no se conoce con exactitud. Se trata de una enfermedad en la que se producen anticuerpos erróneamente y esto puede ser consecuencia de otras enfermedades autoinmunes, una infección o de ciertos medicamentos.

No obstante, se han descrito algunos factores que incrementan el riesgo de padecer SAF:

  • El género, ya que existe una mayor incidencia de SAFL en mujeres que en hombres.
  • Los trastornos del sistema inmunitario como el lupus o el o el síndrome de Sjogren, por ejemplo.
  • Las infecciones como sífilis o VIH.
  • Los antecedentes familiares.

Cabe destacar que los anticuerpos antifosfolípidos pueden permanecer en la sangre de los pacientes diagnosticados del síndrome durante largos periodos de tiempo, aunque los episodios de trombosis solo ocurran ocasionalmente.

Diagnóstico y tratamiento

La primera prueba diagnóstica para el Síndrome Antifosfolípido consiste en un análisis de sangre donde se pondrá de manifiesto si hay alguna alteración en la coagulación. Además, este análisis también reflejará la presencia de anticuerpos antifosfolípidos. Si se detectan estos anticuerpos, será necesario repetir el análisis a las 12 semanas para la confirmación.

Por otro lado, la primera fase de tratamiento de esta enfermedad consistirá en la administración de anticoagulantes para disolver esos coágulos de sangre. Normalmente, el anticoagulante más utilizado es la heparina. Otra opción es utilizar inhibidores de la vitamina K, como es la Warfarina, ya que estos fármacos bloquean la activación de factores de coagulación.

Si embargo, la Warfarina no está recomendada en pacientes embarazadas, puesto que este medicamento es capaz de atravesar la placenta y es dañino para el feto.

Es verdaderamente importante que las pacientes de SAFL lleven un control médico riguroso y multidisciplinar. Además, es esencial que las pacientes conozcan los detalles de la enfermedad, así como los posibles riesgos adheridos a la misma.

Síndrome antifosfolípido durante el embarazo

Actualmente, los tratamientos para el SAFL suelen ser efectivos y la gran mayoría de mujer con esta enfermedad logran el embarazo.

Aunque no es una patología contagiosa ni terminal, puede resultar especialmente grave durante el embarazo por su acción sobre el desarrollo fetal. Entre las complicaciones más habituales del SAFL en la gestación, destacan las siguientes:

  • Trombosis arterial o venosa, especialmente en la placenta.
  • Disminución de las plaquetas maternas.
  • Problemas de la circulación placentaria.
  • Aborto de repetición.
  • Crecimiento fetal retardado.
  • Partos prematuros.
  • Muerte fetal.
  • Hipertensión arterial materna (preeclampsia severa).

Como hemos dicho, los anticuerpos antifosfolípido interfieren en la coagulación sanguínea propiciando la aparición de trombos o coágulos intravasculares. Si esto ocurre durante el embarazo, las arterias uterinas que "alimentan" a la placenta se verían afectadas y como consecuencia la llegada de nutrientes y oxígeno al feto sería deficitaria pudiendo desencadenar los problemas ya comentados.

En otros casos, la única solución para las mujeres con SAFL que quieren tener un hijo es recurrir a la gestación subrogada. Esto sería la opción para aquellas mujeres donde el embarazo está completamente contraindicado porque supondría un grave peligro para su vida.

Preguntas de los usuarios

¿El síndrome antifosfolípido es hereditario?

Por Marta Barranquero Gómez (embrióloga).

La mayoría de los pacientes con este síndrome lo han desarrollado de manera esporádica, es decir, sin ningún antecedente familiar del síndrome. Sin embargo, es cierto que cada vez son más los estudios que indican una asociación genética.

Esto significa que existe una mayor probabilidad de desarrollar SAFL si los progenitores padecen esta enfermedad.

¿Se contagia el síndrome antifosfolípido?

Por Marta Barranquero Gómez (embrióloga).

La respuesta es no. El síndrome antifosfolípido es una enfermedad inmunitaria provocada por la presencia de anticuerpos que actúan contra los fosfolípidos, los cuales son necesarios para regular el proceso de coagulación. Por esta razón, esta patología se caracteriza por una situación de hipercoagulación.

¿Cuáles son las pruebas de laboratorio para el diagnóstico de SAFL?

Por Marta Barranquero Gómez (embrióloga).

La prueba fundamental para el diagnóstico de SAFL consiste en un análisis de sangre. Los parámetros que se estudiarán en el laboratorio serán las anticardiolipinas, el anticoagulante lúpico y la Anti-beta2-glicoproteína-1.

En caso de obtener un resultado positivo en alguna de estos tres análisis, será necesario repetir las pruebas por segunda vez cuando hayan pasado alrededor de 3 meses.

¿Qué son los anticuerpos antifosfolípidos?

Por Marta Barranquero Gómez (embrióloga).

Los anticuerpos antifosfolípidos (aFL) son anticuerpos cuya acción es atacar a los fosfolípidos, unas proteínas de la membrana de las células sanguíneas. Al producirse el ataque de los anticuerpos a los fosfolípidos, se produce una situación hipercoagulación, es decir, un exceso de coagulación sanguínea.

Lecturas recomendadas

Si estás interesado en obtener información acerca de otras enfermedades autoinmunes que pueden afectar al embarazo, te recomendamos visitar el siguiente artículo: ¿Qué son las enfermedades autoinmunes y cómo afectan a la fertilidad?

Como hemos comentado, el embarazo puede estar contraindicado en algunas mujeres que padecen el síndrome. En estos casos, será necesario recurrir a la gestación subrogada para poder ser madres. Si quieres obtener información acerca de todo el proceso, puedes visitar este enlace: ¿Cómo funciona la gestación subrogada? - Consejos y pasos a seguir.

Hacemos un gran esfuerzo editorial. Compartiendo este artículo nos ayudas y motivas para seguir nuestro trabajo.

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Preguntas de los usuarios: '¿El síndrome antifosfolípido es hereditario?', '¿Se contagia el síndrome antifosfolípido?', '¿Cuáles son las pruebas de laboratorio para el diagnóstico de SAFL?' y '¿Qué son los anticuerpos antifosfolípidos?'.

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Autores y colaboradores

 Andrea Rodrigo
Andrea Rodrigo
Embrióloga
Licenciada en Biotecnología por la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) con Máster Universitario en Biotecnología de la Reproducción Humana Asistida, impartido por la Universidad de Valencia en colaboración con el Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI). Postgrado de Experto en Genética Médica. Más sobre Andrea Rodrigo
 Marta Barranquero Gómez
Marta Barranquero Gómez
Embrióloga
Graduada en Bioquímica y Ciencias Biomédicas por la Universidad de Valencia (UV) y especializada en Reproducción Asistida por la Universidad de Alcalá de Henares (UAH) en colaboración con Ginefiv y en Genética Clínica por la Universidad de Alcalá de Henares (UAH). Más sobre Marta Barranquero Gómez

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