Cada paciente es diferente, pero existen algunos síntomas habituales cuando se produce el síndrome de hiperestimulación ovárica.
Por ejemplo, en mujeres con SHO leve, suele aparecer distensión en el abdomen o dolor leve. Si el SHO evoluciona a moderado, la paciente sentirá fiebre, disminuirá su micción y aparecerán las náuseas y los vómitos.
En caso de que el SHO no se pueda controlar y derive en un SHO grave, la mujer podrá sufrir torsión ovárica y deshidratación. Sin embargo, esto no suele ser lo habitual puesto que la fase de estimulación ovárica se lleva a cabo de manera controlada para evitar poner en peligro la salud de la mujer.
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