«Somos padres gracias a la subrogación en Kiev»

Por Equipo de Babygest
Actualizado el 07/09/2015

Somos Carol y Toni, de Valencia, padres por gestación subrogada de un niño nacido en Kiev (Ucrania), técnica a la que recurrimos ante la imposibilidad de gestar de Carol, al habérsele extirpado el útero y los ovarios a consecuencia de un cáncer.

Esta imposibilidad física nos llevó a buscar soluciones para poder tener a nuestro segundo hijo; el primero, de 5 años, que nació antes de la enfermedad, sí fue gestado y alumbrado por Carol). Así que empezamos a buscar información sobre la gestación subrogada, para conocer el procedimiento, saber cuánto costaba, qué requisitos exigía... pero sobretodo, para averiguar si era una opción real o sólo una utopía, si había profesionales que prestaban este servicio de manera seria o en realidad no había nadie de quien fiarse.

Como en España no se podía hacer, había que recabar datos de otros países, y la información por Internet era todo menos clara: rumores, acusaciones cruzadas, mensajes contradictorios... Todo era muy confuso. Sólo podía encontrarse información fiable en relación con los EE.UU, pero ese destino estaba vetado para nosotros, por razones económicas.

Empezar el tratamiento de gestación subrogada

Después de valorar la situación, y siendo conscientes de que no teníamos tantos datos como nos habría gustado, finalmente decidimos dar el salto y empezar el proceso, para el cual elegimos Ucrania.

Y manos a la obra: desde la agencia ucraniana nos remitieron los documentos que había que firmar y el presupuesto. Una vez firmado todo y hecho el primer pago, nos enviaron el dossier con las candidatas para gestante por sustitución (preferimos esta expresión a la de madre subrogada o madre por sustitución, ya que madre no hay más que una).

Elegimos a una de ellas, pero no superó los controles médicos exigidos, así que tuvimos que elegir a una segunda, que tampoco los pasó, igual que la tercera. Por fin, la cuarta chica que elegimos cumplió con todos los requisitos. Este estricto proceso fue el que definitivamente nos convenció de que estábamos tratando con personas formales que realmente se tomaban en serio su trabajo.

Una vez seleccionada la candidata, enviamos nuestros embriones vitrificados por medio de una empresa especializada. En la clínica de infertilidad de Kiev le transfirieron dos de ellos a la chica, quedándose finalmente embarazada de uno. Durante todo el embarazo fueron enviándonos información sobre la evolución del feto y las ecografías que iban haciendo.

Nuestra gestante salía de cuentas el 19 de enero, y nos fuimos a Kiev unos días antes con nuestro hijo, que no quería perderse el nacimiento de su hermanito. Finalmente, con la precisión de un reloj suizo, el crío nació justo ese día de parto natural. Ese día nos desplazamos corriendo al hospital y nos lo trajeron a la habitación, donde Carol se tenía que quedar durante tres noches con él, como es norma de obligado cumplimiento en Ucrania, si bien al final, como el bebé estaba bien, le perdonaron la última noche y sólo estuvo dos.

Registro Civil en los casos de maternidad subrogada

Tras el nacimiento, la gestante renunció ante notario ucraniano a cualquier derecho materno-filial sobre el bebé (aunque en realidad nunca lo tuvo, puesto que según la ley ucraniana, es madre quien lo es biológicamente, con independencia de quien lo haya parido, y ella no lo era), y en aplicación de esa ley el recién nacido fue directamente inscrito en el registro civil de Kiev como hijo nuestro, con nuestros apellidos.

Sin embargo, las cosas son más complejas en la ley española, que otorga la condición de madre del menor a la que lo ha parido, aunque biológicamente no sea suyo; así pues, como el estado español no reconoce a Carol como madre del bebé, porque no lo ha parido, es necesario tomar muestras de ADN del padre y del hijo para verificar que al menos entre estos dos sí hay relación genética, como condición para poder inscribirlo en el registro civil español, como hijo de un español. Una vez recibidos los resultados (positivos) de la prueba de ADN, el consulado español en Kiev nos dio cita para presentar toda la documentación y para que la gestante renunciara ante el cónsul a sus derechos sobre el menor (estaba vez sí era necesario, puesto que para la ley española ella sí era la madre) y autorizara su salida del país con destino a España.

Una vez formalizados todos estos trámites, el consulado inscribió al menor en el registro civil consular español, hijo de padre español y madre ucraniana (la gestante), citándonos tres días después para entregarnos la partida de nacimiento del bebé y su pasaporte provisional para poder salir del país. ¡Llevábamos casi cuatro semanas en Kiev y, por fin, concluíamos el proceso con éxito!

Al día siguiente emprendimos el camino de vuelta a Valencia, esperándonos en masa familiares y amigos en el aeropuerto, en la más cálida e inolvidable bienvenida que jamás pudiéramos imaginar.

Ya en Valencia presentamos demanda de adopción en el juzgado, por la cual Carol solicitaba que se declarara dicha adopción a su favor. Constando las renuncias de la gestante ucraniana a sus derechos materno-filiales sobre el menor, tanto ante el notario ucraniano como ante el consulado español, por parte del juez se reconoció el derecho de Carol a adoptar al bebé y, en consecuencia, cambió el segundo apellido de éste para ponerle el de ella. Ya era su hijo antes, biológica y emocionalmente, pero ahora lo era, además, de manera legal. Se cerraba el círculo y se abría una nueva etapa, llena de alegría e ilusión.

La gestación subrogada es el tratamiento de reproducción asistida que más engaños y dudas genera. Por ello, es fundamental escoger una clínica y una agencia que te transmita transparencia y evitar engaños.

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