El embarazo sí puede tener lugar en mujeres con el síndrome de Asherman. No obstante, la presencia de las adherencias y el poco espacio en el útero comprometen en gran medida la evolución de la gestación. El riesgo de aborto espontáneo es muy elevado.
Además, los embarazos con síndrome de Asherman o incluso después del tratamiento tienen un mayor riesgo de dar lugar a problemas en la placenta (placenta previa y placenta acreta) o incompetencia cervical.
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