Al seleccionar a una gestante, se redacta y firma un contracto mediante el cual se deja claro cuál es el papel de cada parte, así como sus responsabilidades. También se establece cuál será el modo de proceder en cuanto a la interrupción del embarazo. En diez años, nunca se ha dado el caso de tener a un par de padres de intención cuya gestante haya decidido abortar sin que se haya dejado claro previamente o sin que se haya consentido esta opción mediante contrato. Las gestantes son sometidas a un número suficiente de pruebas como para garantizar la seguridad y la ausencia de riesgos en todas las decisiones de los padres de intención.
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